Es obligación inalienable e inapelable de Guatemala Quetzal Rugby Club y sus miembros practicar, ejercer, propagar, enseñar y ser medio de transporte del sistema de valores éticos, deportivos y morales propios de nuestro deporte. Este sistema de valores, que moldean actitudes de vida es denominado como “El Espíritu del Rugby”.
 
El espíritu del Rugby es inmodificable; está implícito desde que un chico entra por primera vez en Club, en una cancha. El Rugby tiene un carácter esencialmente formativo del hombre en su doble aspecto: físico y espiritual.
 
El Rugby es una maravillosa escuela de la vida. Entre la virilidad y la violencia, entre la lealtad y la felonía, no hay más fronteras que la intención y que puede franquearse en una fracción de segundo. Aquí el hombre aislado  no es nada; interesa la personalidad del equipo. El más grande campeón no podrá cambiar por sí solo el curso del destino. La audaz iniciativa individual es a menudo una falta. (Henri Garcia - Le Rugby - París, 1963).
 
El Rugby es, y debe seguir siéndolo, un deporte de los selectos, de los mejores. Tanto en lo físico como en lo espiritual y moral. El jugador debe perder como si le resultase agradable y ganar como si estuviese acostumbrado a ello (R.G. Carlstein - El juego del rugby - Bs.As., 1964).
 
Esta educación está más allá de un triunfo, o muchos de ellos, o de una derrota, o muchas de ellas. Esta educación se refiere a la capacidad del hombre de darlo todo de sí sin pedir nada a cambio. Es la entrega total a una causa (en Rugby llamada equipo, club, colores, amistad) como consecuencia de un compromiso adquirido previamente. Este compromiso es absolutamente moral y tiene como tal muchísima más fuerza que el más severo de los contratos legales firmados.
 
Han ido variando sus reglas, sus técnicas y métodos de entrenamiento. Los propios jugadores han decidido reclamar más exigencias en las prácticas para luego poder disfrutar más aún en los partidos. Pero el espíritu y tradiciones del juego están allí erguidos y siguen rigiendo la vida de este juego único en el mundo.
 
Por suerte y alegría de todos los que tenemos el privilegio de pertenecer a la familia del Rugby, el chico que se inicia en nuestro juego es enseñado, junto a pasar la pelota, correr con ella y tacklear, a que el juego del Rugby es un complemento de nuestras vidas que busca hacer Hombres mejores. Y para estos se enseña a soportar los fuertes golpes del juego sin protestar. A dar todo de sí por su equipo y Club, a defender a su compañero ante la presión de la oposición y a que jugamos gracias al adversario por lo que debemos estarle agradecidos por la oportunidad que nos brinda.
 
Toda la dureza y tensión, propias de las grandes batallas de Rugby se ven luego continuadas en la amable reunión de los dos equipos luego del partido, llamada "Tercer Tiempo"; los jugadores se conocen más entre sí y establecen lazos de amistad que en no pocos casos, se vuelven imperecederos. Es la manera de agradecerse unos a otros la oportunidad que tuvieron de disfrutar del juego dentro de la cancha.
 
Las características propias del juego en sí hacen del Rugby un juego ideal para mejorar al hombre como tal. En él se da una mezcla perfecta de fuerza, habilidad, coraje, inteligencia, capacidad individual y sentido de equipo. Todo se conjuga para dar lugar al juego más formidable de todos. Pero todo esto adquiere su máxima expresión sólo si se lo lleva a la práctica por amor al juego sin pedir a cambio otra cosa que no sea el placer de entrar a una cancha de Rugby.
 
Así es el Rugby. Así debemos mantenerlo para bien de los que nos siguen y no debemos engañarnos: Querer ganar es sano siempre y cuando se usen los caminos correctos para lograrlo. Querer mejorar la técnica del juego es sano dado que esto lo hace más divertido para el que lo juega. Querer mejorar el nivel de un club, de una Unión o de un jugador es sano pues enseña a luchar organizadamente para lograrlo.
 
El Rugby es un medio y no un fin en sí mismo. Inmediatamente surge la pregunta: ¿un medio para qué? y también allí uno puede contestar de muchas maneras distintas, pero apuntando a tres cosas básicas:
 
  1. Un medio para educar
  2. Un medio para relacionar
  3. Un medio para divertir
 
Un medio para educar: porque desgraciado aquel deporte que no deja algo trascendental en la vida de quien lo practique. Se ha dicho y con razón que un deporte vale por la educación que deja en aquel que lo practica y el Rugby lo hace, porque las características propias del juego - que son principalmente de adversidad - enseñan a quien lo practica, bien orientado a entrenar y vencer la adversidad.
 
No es cierto aquello de que los hombres no tenemos miedo; no es extraño tenerlo, pero lo interesante es aprender a vencerlo y el Rugby justamente da la oportunidad de vencer el temor.
 
¿Por qué educa el rugby?
Primero porque enseña a enfrentar y vencer los miedos.
 
Segundo porque en el Rugby se hace un culto del juego en equipo, entonces uno aprende a vivir en función de los demás, uno aprende a sentir más placer en dar que en recibir, uno aprende a sacrificarse aún a riesgo de su propio físico - por el interés máximo que existe en la cancha que es el equipo.
 
Tercero porque fue el primer y casi único deporte que descubrió una verdad muy importante que dice que al Rugby (como sería cualquier otro deporte), no se puede jugar sin adversarios. Uno puede pensar y concebir el Rugby sin asociación, sin dirigentes, sin entrenadores, sin periodismo, sin público y aún sin referee. En cambio, no se puede concebir el juego de Rugby sin adversarios.
 
El Rugby educa porque en un mundo materialista, es muy difícil desenvolverse sin tener que caer en ventajitas personales, permanentemente le está marcando al jugador que por más bueno y brillante que sea, no podrá hacer nada sin la ayuda de su equipo y le enseña, además, que en el Rugby que queremos y debemos defender, vale más el hombre que el jugador.
 
El Rugby no fomenta ni fomentó nunca jugadores que pateen bien, que pasen bien o que formen bien un scrum, sino que fomentó siempre hombres de bien que trabajen, estudien y que, como complemento de su actividad principal, traten de patear bien, traten de pasar bien y traten de entrar bien a un scrum.
 
El Rugby siempre se enorgulleció de tener grandes hombres y siempre destacó, junto a la condición natural del jugador de hacer las cosas bien dentro de una cancha, la actividad privada de ese jugador. Puso de ejemplo a grandes jugadores que se han destacado en la cancha y que también han producido cosas realmente importantes para su país, la sociedad, la familia.
 
El Rugby nunca quiso ser la meta final del que lo jugaba sino el medio mediante el cual el hombre, al mismo tiempo que mejoraba su físico y su mente, mejoraba espiritualmente.
 
El jugador de Rugby que encuentra en un adversario ocasional a un hombre duro y honesto en la cancha, luego del partido valora en ese oponente a un amigo para toda la vida. El Rugby fomenta las relaciones, amistades y uniones más fuertes. Un medio para relacionar, un medio para vincular gentes, pueblos y sociedades aparentemente muy distintos pero cuando encuentran el punto común que se llama juego de Rugby todas esas diferencias se allanan con muchísima facilidad.
 
¿Por qué relaciona el Rugby?
El juego de Rugby es para relacionar y debemos tener presente eso para ver al oponente justamente como un adversario y no como un enemigo. Ello no quiere decir que no fomentemos el Rugby bien enseñado, que es el tratamiento muy duro y leal del oponente o del adversario en la cancha, pero también demos el ejemplo de que hemos podido disfrutar de ese partido, de esa tarde de Rugby o de esa gira gracias a esos adversarios y extendamos nuestra relación más allá de la del juego mismo, a la vida de cada uno de nosotros.
 
Pero una de las cosas más grandes que tiene el Rugby es que tiene tradición que se respetan las jerarquías y los cargos, los capitanes y los dirigentes de años y las personas con galones. El Rugby, detrás de todo eso, se toma con cierta -diríamos- diversión, con cierta ligereza, sin ceño fruncido, sin solemnidad militar. En el Rugby aún en los estratos más altos, siempre hay lugar para la broma, para la diversión, porque fundamentalmente, dentro y fuera de la cancha el Rugby es para divertirse.
 
Entonces el Rugby es un equilibrio perfecto y así un hombre que entra de lleno en la vida del Rugby se educa, mejora como individuo, se relaciona y conoce gente de distintas partes, da y recibe de otro, y al mismo tiempo, haciendo estas dos cosas muy importantes se divierte. Es un hombre que disfruta porque el Rugby es juego y debe seguir siendo juego y no trabajo. 

 

 

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